martes, 9 de junio de 2009

Capitalismo 2.0 (1ª Parte)

Allá por el siglo XIX podríamos decir que nació el modelo de Capitalismo que nos está explotando en las manos.

Un grupúsculo de señores feudales, propietarios de terrenos y riquezas (procedentes, entre otros, de los bolsillos de los siervos que trabajaban sus terrenos) se encuentran con una curiosa máquina que despedía vapor y que resultaba ser capaz de producir más y más rápido que los artesanos de la época.

Nacía la máquina de vapor.

[Cuando alguien me dice que no todos han nacido para ser emprendedores, les recuerdo que, hasta el siglo XIX, prácticamente todo el mundo era empresario individual (vulgo: autónomo). De tal modo que el que fabricaba, producía, recogía o manufacturaba algo, lo acababa vendiendo o intercambiando para poder sobrevivir. Esto implicaría que nuestra especie lleva unos 150.000 años buscándose la vida como 'autónomo', y 150 años creyendo que solo podemos trabajar a las órdenes de un jefe en una multinacional.]

Resulta que, como en eso sí que no hemos evolucionado mucho, el señor feudal (reconvertido en empresario de pro) se dio cuenta de que podía dar mucho trabajo a mucha gente (jornadas de 15 horas al día, trabajadores desde los 6 años -no, no me he dejado un dígito-) y cobrar un platal a costa del esfuerzo de otros.

Una buena razón para que nacieran los sindicatos.

Pero, en fin, nuestro empresario se empezó a hacer más y más rico, y los ingenieros se inventaron más y mejores máquinas y nacieron los procesos productivos en serie. Weber, Ford et al.

La clase media nace. Todo el mundo aspira a un coche, una nevera, una televisión. La sociedad de consumo permite que la gente pueda prosperar independientemente de donde haya nacido.

A pesar de la 2ª Guerra Mundial, o merced a ella, se produce la segunda revolución industrial, posicionando a EEUU como imperio económico hegemónico.

Por entonces, ya había algunos productos financieros complejos (derivados y tal), que permiten a gente que no produce absolutamente nada, hacer paladas de dinero. Se sofistica y amplia la diferencia entre la economía real (productiva, la que ha hecho la silla en la que estás sentado) y la especulativa (la que permite que el valor de tu casa o la de tu casero esté sobredimensionado).

Así que, hete aquí que ya nadie quiere ser de la clase media; todos quieren ser ricos... sin producir nada, por la vía express. Y entonces nos endeudamos para inventamos las burbujas: el crash de internet, la crisis del petróleo, la megapompa inmobiliaria...

Pero el mercado no aguanta más: la sociedad se endeuda, los estados se endeudan... demonios, hasta la banca está endeudada. Vivimos uno, dos, diez puntos por encima de nuestras posibilidades.

Y el sistema implosiona.

Y sigue implosionando.

No es que hayamos tocado fondo. Es que, aun cuando toquemos fondo, podemos empezar a cavar un poquito más profundo.

¿Acaso no es un buen momento de replantearse algunos paradigmas?