viernes, 8 de julio de 2016

Neurociencia y educación


Nuestro sistema educativo está cegado en potenciar el ‘objeto’ del aprendizaje: más libros, más deberes, más tablets, más pizarras electrónicas.

Sin embargo, lo que hemos de entender es que el verbo ‘enseñar’, en realidad, no tiene ningún sentido: solamente el que quiere ‘aprender’ es el que, de hecho, lo hace. Por muy bueno el profesor, por muy cara la tecnología a su disposición, si no entendemos cómo funciona el cerebro del chaval, jamás se producirá una transferencia de conocimiento y, peor aún, ninguna generación de conocimiento nuevo, que es la base de la I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) del futuro.

Por eso, hemos de dedicar más recursos al ‘sujeto’ del aprendizaje (la persona y su cerebro), pues el ‘objeto’ ya hace tiempo que está holgadamente cubierto, quizás incluso demasiado: no podemos continuar tratando a nuestro cerebro como si fuera solamente un disco duro de ordenador que almacene y regurgite datos sin más. Google ya hace tiempo que realiza eso mucho mejor que nosotros.