sábado, 11 de diciembre de 2010

::Tus Consultas:: Cambio Profesional

Nos escribe S.:

"Me considero una persona sumamente creativa, mi aspiración profesional y personal ha sido, llegar a vivir de la música (soy guitarrista clásico), pero al mismo tiempo la inestabilidad que conlleva la vida de músico, me ha llevado a estudiar ingeniería y a trabajar en cosas absolutamente alejadas de la creatividad (sistemas de gestión de la calidad). Actualmente preparo la grabación de un disco auto editado, y mi aspiración actual es intentar combinar las dos cosas.

También estoy empezando a estudiar cosas relacionadas con el sonido industrial, para por lo menos, intentar trabajar en algo relacionado con el sonido.

No se si es normal, pero la vida me ha llevado a estar inmerso en un torbellino en el cual es muy difícil decidir y actuar, y solo ahora, empiezo, muy poquito a poco a hacer cosas que me gustan.

El miedo principal es la incertidumbre del futuro, y si un cambio laboral, en los tiempos que corren, es una buena decisión, o una absoluta temeridad.

No se bien hacia donde dirigir mi vida, pero tengo claro que no pasa por que todos mis días sean iguales. (8 horas. De 8 a 18 de la tarde, etc…).

Mis intereses son: cine, literatura, arte, medio ambiente, el sonido, música, yoga, terapias alternativas…"

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Gracias por tu consulta.

La famosa 'crisis de los 40', por lo que hemos visto, suele manifestarse, en general, en cualquier momento entre los 30 y los 45 años. En ese proceso, suele una persona darse cuenta que, en muchos casos, ha seguido lo más fielmente posible un proceso vital (estudiar, trabajar en algo 'seguro', casarse 'para siempre', hipotecarse de por vida...) que parece ser lo que 'hay que hacer' - definido no sabemos muy bien cómo por una entidad sin cara a la que llamamos 'sociedad'.

Sin embargo, en efecto, alrededor de esas edades, la personalidad de un individuo ha alcanzado un grado de madurez tal que, en muchos casos sabe perfectamente, al menos, lo que no quiere y, muy frecuentemente, lo que desea – a lo que aspira. En ese momento, se produce esa especie de 'dislocación', por la que lo que uno está haciendo (que quizás encaja de maravilla en 'lo que se espera de él') no se parece mucho a lo que uno quiere y desea hacer.

Si lo que estás haciendo en la actualidad no te acerca a tus sueños, cambia lo que estás haciendo... pero no cambies tus sueños.

Dicho esto, es muy importante ser práctico: el mundo (al menos el más cercano) funciona con dinero, por lo que una de las cosas que quizás desees igualmente explorar es tu estructura de costes e ingresos (esto es, lo que necesitas cada mes para vivir versus lo que quieres cada mes versus lo que quisieras alcanzar en x años) – por eso solemos hablar de que, por decirlo así, encuentres un trabajo para ti... y otro para tu dinero. Quizás te sea útil leer una entrada que publicamos hace un tiempo, aquí. Es frecuente, en las personas que buscan una transición profesional que les acerque hacia aquello a lo que les gusta, que de algún modo 'aseguren' sus gastos básicos en trabajos que les permitan, además, 'comprar tiempo' para hacer lo que realmente quieren hacer. Por ejemplo, una persona que reduce sus costes mensuales a lo necesario se podría permitir encontrar un trabajo de responsabilidad muy limitada para con su empleador... lo que le permita 'salir a su hora y ni un minuto más' para irse a casa (o donde sea), a seguir trabajando en su propia idea de desarrollo profesional.

En muchos casos, cuando una persona decide hacer un cambio, suele concluir que los saltos de una orilla a la otra deben ser hechos de una sola vez... si no, caería al agua y se vería arrastrado por la corriente... o peor aún, se hundiría. La realidad, por su parte, las más de las veces, suele sin embargo componerse de pequeñas 'microtransiciones' intermedias (¿por qué no coger un barco para ir a la otra orilla aunque tarde más tiempo?) entre donde estás hoy (ingeniería, en una transición que ya has iniciado hacia la compatibilización de ambos ejes incluyendo esa autoedición) y donde quieres llegar en cierto futuro (¿en exclusiva quizás? a una sola de esas áreas).

El temor es una de las emociones básicas que viene incluidas, de serie, en nuestro paquete genético (junto a la tristeza, la ira, la dicha, la alegría...) Es decir, no podemos deshacernos de ella. En su momento, hace miles de años, cumplía una función muy concreta: huir del Tigre-Sable o prepararnos para defendernos de su ataque. Hoy, aunque ha perdido parte de esa función, sí sigue sirviendo como 'mensaje' acerca de lo que sentimos y lo que 'creemos' que las cosas son... o serán. Churchill decía que a lo largo de nuestra vida sufrimos por situaciones y tenemos miedo de muchas cosas... que nunca sucederán.

Con ese miedo, exacerbado, una persona puede paralizarse (el proverbial ciervo en mitad de una carretera de noche en Suecia que se queda inmóvil de terror al ver un coche enfilado hacia él)... pero también puede emplearlo para actuar, para evitar algo que no quiere... concentrando de ese modo su energía (pensamientos, actuaciones, decisiones) en conseguir aquello a lo que aspira. Por tanto, quizás quieras explorar si ese temor es paralizante, en cuyo caso quizás quieras considerar ir con pasos más pequeños hacia adelante, pararte momentáneamente, o adquirir herramientas de gestión de ese temor; o si ese miedo puede espolearte con mayor impulso hacia tu objetivo.

Otra de las cosas que quizás desees explorar es el círculo de personas con las que te relacionas: es previsible que, si bien algunos simpaticen, algunos te den las 'perfectas-razones-para-no-hacer-lo-que-tú-realmente-quieres-hacer'. Quizás, además, los ingenieros tiendan a relacionarse, sobre todo, con ingenieros... y los músicos con profesionales de la Música - cada uno con sus idiosincrasias, hábitos y creencias.

En la Música, al igual que en el resto de las disciplinas, cada uno -cada individuo- decide qué es importante, qué es exitoso para sí. Hay excelentes músicos que nunca salen de pequeñas salas de conciertos y ventas modestas; y músicos mediocres que venden miles de copias en días. ¿Quién es más feliz? ¿Y más exitoso? Esto es algo que solamente ellos pueden responder – pues son ellos únicamente ante quienes responden cada noche al acostarse. La definición de éxito solo a ti te pertenece. Solamente tú puedes determinar cuál es tu grado de motivación de 1 a 10 para conseguir lo que te propones. Únicamente tú eres el máximo responsable de tu éxito. Si tú mismo tuvieras 50 años más que los que tienes ahora, ¿qué te gustaría poder decir acerca de las decisiones y pasos que adoptaste en tu vida durante ese tiempo?

En toda transición de carrera o profesional es importante trabajar en cuatro aspectos: 1) Tu grado de motivación. A nadie más le incumbe cuánto deseas lo que desees. Rodéate de personas que apoyen tus sueños, no que los desdeñen. 2) Tu conocimiento – lo que necesitas saber para poder alcanzar eso que te propones. ¿Acaso es el funcionamiento de la industria discográfica?, ¿quizás nuevas tendencias musicales?, ¿mayor maestría como artista?. 3) A quién conoces, quien te apoya, quien va a adquirir tus piezas, tus composiciones, posibles inversores, mecenas, escenarios donde hacerte visible, público, clientes, fans. Y 4) Acción, moverte, actuar. Aunque sea un paso cada día, por absolutamente pequeño y (aparentemente) intrascendente que pueda parecer, cada día, cada día, cada día – no te acuestes sin haber hecho algo; ese-poquito-más que te acerque a lo que aspiras: un contacto, una información, una composición, una llamada de teléfono a un productor que conoce a un amigo de un amigo de un amigo.

Si me permites esto último: celebra esos 'poquito a poco' que comentas estás avanzando. Nuestra mente, paradójicamente, tiende a ser muy exigente cuando no hacemos lo que 'se espera' y poco generosa cuando hacemos algo que nos acerca a lo que deseamos. Considera tu avance en relación al último año... a los últimos dos... y a los últimos cinco. Sin duda - estás más cerca que entonces. Marca pues tu objetivo a x años y establece planes de acción e indicadores de consecución de que, en efecto, te estás acercando. Y celebra cada pequeño logro: tu mente, a la que le encanta ser agasajada, buscará modos de que vuelvas a hacerlo con asiduidad.

Nos encantará oírlo.

Mucho éxito en tu trayecto -

Un saludo,

Gregory Cajina

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