domingo, 9 de noviembre de 2014

Manifiesto para Una Vida con Sentido

Cada uno de nosotros en este planeta debe decidir cómo quiere dejarlo cuando cumpla 100 años. En otras palabras, identificar un Propósito/Misión de Vida. Es insólito, pero muchos individuos trabajan durante décadas para empresas con Misiones claras, pero poquísimos de ellos han decidido cuál es la Misión para sus propias existencias.

Lo primero es aclarar tu Propósito de Vida aquí. Y no es cuestión de ‘adivinarlo’; es cuestión de elegirlo. Nadie más te lo puede dar.

Después, define objetivos coherentes a ese Propósito para a) tu vida entera (¿qué quieres poder decir cuando tengas 100 años?); b) para 2015; c) para cada mes de 2015; d) cada semana de cada mes; e) cada día de cada semana.

La definición de esos objetivos deberían cubrir 8 áreas para una vida equilibrada: carrera, dinero, salud, familia/amigos, conocer gente nueva/diferente/extraordinaria, dejar un impacto/ayudar a otros, diversión, desarrollo personal (tiempo diario para ti para meditar, reflexionar, introspección, estar/aprender más de ti contigo mismo).

Si tienes claramente definido eso, tú (y cualquier persona) eres entonces absolutamente imbatible.

Completamente imparable.

A veces las cosas van torcidas. Claro, es lo normal. Y a veces van muy muy bien. También es lo esperable. Una de las claves es mantener una cierta distancia emocional (ni demasiado eufóricos ni demasiado tristes cuando las cosas van muy bien -- o no tanto). Esto lo da la práctica y la reflexión y los objetivos claros que has ya definido.

Si ahora estás cualquier nivel por debajo de satisfecho, halla el tiempo para diseñar tu vida entera. Después, refleja todo por escrito (como si fuera un cuaderno de navegación de un barco): objetivos, agenda, calendarios, logros, excusas que no funcionan, cosas que quieres cambiar, cosas que te gustan/te funcionan de lo que haces. Siempre es este un muy buen momento para empezar: tienes ya experiencia y madurez mientras sigues siendo joven para hacer de tu vida lo que quieres hacer -- qué más da la edad que tengas, demonios.

Nadie está completamente seguro de sí mismo; nadie. Somos todos vulnerables por alguna razón u otra. Todos sentimos algún tipo de miedo, incertidumbre… en algún momento. Es lo normal, pues a través del miedo el cerebro busca asegurar que no nos arriesguemos demasiado. Pero, por otro lado, conseguir cosas más allá de nuestro miedo nos genera mucho bienestar; es esa eterna lucha entre abandonar y no hacer nada... y darlo todo para lograrlo todo.

Cada uno de nosotros somos lo que elegimos ser en cada momento. Si hay algo que quieres mejorar, como dicen los anglos, ‘fake it until you make it’. O sea, practica precisamente acerca de eso que más miedo te pueda dar hasta que deje de ser una práctica y sea parte indisoluble de tu ser.

Ahí se hallan los éxitos:
Claridad, Determinación, Enfoque, Neutralidad.

Así no solo se construye una vida --

Así se construye una Vida con Propósito.

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