domingo, 9 de febrero de 2014

Herejía

La mayor motivación de todo individuo es la maximización de su bienestar [o bien-estar].

Este ‘estar-bien’ se da cuando lo que pensamos, lo que decimos, lo que sentimos y lo que hacemos son coherentes entre sí: cuando nuestra mente, lenguaje, emoción y acción son uno. Basta con que uno solo se desalinee (no pienso lo que digo, no siento aprecio por lo que hago, no hago lo que digo) para que nuestra vida entere se desalinee.

Nos desquiciamos [sacar del quicio, desequilibrar nuestro propio armazón] a nosotros mismos.

Lo que no nos alinea, nos aliena.

Y ninguna de esas cuatro cosas [pienso-digo-siento-hago] es decisión de terceros. Ni del gobierno. Ni del cretino de tu jefe. Ni de tu indolente pareja. Ni de las agencias de rating. [Aunque, de veras, pudiera parecerlo.]

La vida es un camino solitario -- aunque no deba por qué serlo en soledad. 

Cuánto culpes a los demás, cuánta responsabilidad arrogues a otro es admitir con orgullo ‘cuánto quiero que me digan lo que he de hacer’ -- para luego responsabilizarlos a ellos de la tersura de tu coraje.

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Lo que funciona bien en tu universo (‘lo que tienes’) es, exactamente, un reflejo de lo que funciona bien en tu mente más arraigada (‘lo que piensas’).

La gran batalla se disputa entre la mente consciente que busca el logro (‘ser excepcional’) y la subconsciente (‘a ver si tengo suerte y me acaricia la diosa Fortuna sin mover un dedo’); entre la Pereza de la supervivencia (realmente solo necesitamos diariamente algunas calorías para subsistir, y nada más) y la Rabia del que no se conforma con lo que tiene -ni es- en la majestuosidad de lo que sueña.

Es la batalla entre lo sensato, lo permitido, lo aceptado, y lo valeroso, lo arriesgado, lo único.

Entre la masa que conforma, y el insensato al que todos apedrean pero al que al final, alcanzadas sus mieles, los demás buscarán lamer serviles.

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Soñar, sueñan todos.

Hacer, hacen todos.

Pero lograr, logran pocos.

Sueña mucho. 

Haz más. 

Logra todo.

Esta vida no se te dio como una de fogueo que prologa a otra mejor. Ya debatirás esto eternamente con tu divinidad cuando llegue el momento: aunque lamentablemente cuando no haya ya más cuerpo, ni mente, ni acción, ni oportunidad para dejar acá impresa la Misión que te pudieras a ti mismo haberte encomendado completar.

Destroza tu propio límite.

Fáltale al respeto a tu propia expectativa.

Viola lo que los demás esperan de ti.

Ultraja la medianía de los que te rodean.

Oféndelos a todos con tu excepcional talento, sudado, sangrado, llorado tras noches de vigilia, horas de fracaso, días de oscuridad, vagando enfangado en la nada de lo desconocido.

No tener miedo a caminar en solitario es tener el coraje de lograr en solitario lo que los demás, en masa y abrazaditos asomados al abismo, un día desistieron en lograr.

Sacúdelos de su estulticia.

Sé nuestro modelo.

Sé nuestro faro.

Sé, nada menos -

Excepcional.

#RompeLaZona
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