viernes, 25 de abril de 2014

Aprendiendo a ser indefensos

Aturdir la autoconfianza de un individuo es escandalosamente sencillo. 

Gran parte de nuestros procesos mentales son subconscientes -- esto es, no-cuestionados por nuestro raciocinio. 

El dolor del fracaso y del miedo puede ser el maestro que necesitamos para tornarnos rebeldes y determinados -- o el brutal domador de circo que nos atiza para doblegarnos, acobardarnos y volvernos dóciles.

Por ese dolor es fácil asumir que si hemos fracasado antes en nuestras vidas, continuaremos haciéndolo más adelante, bajando así la guardia: tornándonos pasivos, víctimas -y victimizadores-, derrotistas, y derrochando nuestra potencialidad de hacer cosas extraordinarias para finalmente conformarnos con no destacar, abrazar la mediocridad, el no-riesgo. La insatisfacción. Lo que sea, con tal de que se aparte de nosotros ese cáliz que tanto duele: el fracaso.

No estamos hechos para vivir una vida de dejarnos cosas en el tintero. Cuando se acaben nuestros años, sería obsceno darnos cuenta de que nos dejamos tantas cosas por hacer y tanto impacto por realizar en nuestro entorno. Total: si vamos a morir de todos modos, por lo menos hagamos lo máximo posible con los años que sí tenemos.

Una de las soluciones para sobreponerse a esta 'indefensión aprendida' por el dolor es 'desconectar' el subconsciente para 'encender' el consciente. En otras palabras: prestar atención activa a lo que estamos haciendo, pensando, diciendo 'ahora'… con la obstinación de llevarnos por delante esa premisa -también aprendida- de que lo que sucedió en nuestro pasado es un indicador determinante de lo que ha de sucedernos en nuestro futuro.

Si estás vivo, has de fracasar antes o después. Tenlo por seguro. 

Pero no solo esto no ha de minar necesariamente tu logro futuro sino que, paradójicamente, quizás ese tropiezo sea fundamental para que halles tu éxito - como quiera que lo concibas. 

Acertar la primera vez puede ser cuestión de suerte. Acertar la segunda -tras c*garla bien c*gada en la primera- es una cuestión de aprendizaje: lo cual facilita las cosas para que la tercera vez sea más sencillo.

Un interesante vídeo al respecto con un experimento de psicología social: http://www.youtube.com/watch?v=OtB6RTJVqPM

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