miércoles, 11 de febrero de 2015

6 ideas acerca de ¿'la'? Inteligencia y el CI

1- No existe un concepto unificado de 'inteligencia'; tan solo aproximaciones que van mutando -como es de esperar- con la sociedad: un arquero del medioevo no era menos inteligente (o más 'tonto', siguiendo la presión social) que un programador de apps para móvil hoy día.

2- En este sentido, quizás la asunción de que la 'inteligencia' puede medirse en función de cómo sirva para 'resolver problemas' sea una falacia: hay problemas irresolubles y, a veces, es cuestión de aprender simplemente a convivir con ellos. Está constatado que la línea basal de felicidad (temperamental y/o ambiental) de un individuo es la que tiende a permanecer tras superar un trauma dolorosísimo o disfrutar de un golpe de suerte fabuloso. Prodigios de la resiliencia y los procesos de higienización mental ('el tiempo lo sana todo') por los que nuestros logros acaban por ser épicos y nuestros fracasos... bueno, tampoco lo fueron tanto.

3- ¿Es acaso más feliz el más inteligente, siendo consciente de que sabe 'demasiado'? (Muchos médicos con un dolor de cabeza pueden concluir que podrían tener docenas de dolencias gravísimas que el ciudadano común ignora siquiera que existan). Si inteligencia fuera la habilidad de permanecer razonablemente dichoso a pesar de las circunstancias ('teniendo un propósito', según Viktor Frankl), entonces paradójicamente la ignorancia nos haría felices. Y sin embargo... 'la verdad os hará libres' tiene impregnada, quizás, una invitación a la Ciencia.

4- Una aproximación -eso sí, emocional- a la inteligencia es la de esa 'habilidad de ser dichosos'. O, parafraseando a Valliant (del Grant Study de Harvard), es la 'habilidad de tornar mi*rda en oro'. Algo que consistentemente, a lo largo de 75 años, fueron demostrando en su muestreo longitudinal de 200 sujetos pasando por todas las vicisitudes de la vida.

5- La economía confunde de principio a fin la naturaleza del Sapiens, considerándolo un Homo Economicus: racional, estable, lógico. Ya es holgadamente conocido (¡al menos a día de hoy!) que pre-tomamos decisiones desde un plano emocional, antes siquiera de que alcance el consciente (que emplearemos solo posteriormente para 'razonar' o justificar decisiones). Solo así puede entenderse el concepto de comprar, consumir, guerrear, enamorarnos... actos sumamente irracionales, por muchos cálculos que hagamos. La Economía no es, así, una 'ciencia' de dinero: lo es del comportamiento... Sobre todo con dos grandes emociones en liza: temor y codicia.

6- Finalmente, en relación a la inteligencia social -¿o, quizás, el 'group-think-?- Los seres humanos 'somos' en función de con quién 'estamos'. Todo al final es contagioso. 

Incluso la inteligencia ;)