martes, 8 de enero de 2013

Enfocar la lente.

Toda profesión, todo oficio, trabajo, tarea, labor o misión se puede realizar de manera excelente.

Hasta que alguien comienza a pagar por ella.

Hazlo porque debes hacerlo, quieres hacerlo, puedes hacerlo, porque te da la real gana ser una referencia en lo tuyo.

Menos es regatearte, regatearnos, tu arte.

Pero en el momento en que te gires para comprobar cuánta gente te sigue, te admira, te aplaude, te darás cuenta de que has dejado de hacerlo por ti y por ellos, y has empezado a hacerlo para saciar a la bestia más voraz -- el Ego.

Vuelve a tornar la vista al frente.

Céntrate en tu balada.

Debes dedicarle miles, miles de horas.

No las malgastes en acallar tus dudas, tus temblores, buscando el calor de una palmada en la espalda.

Camina lejos, camina duro.

Y golpea, golpea sin piedad a tus incertidumbres -- pero no con los coros de los que te adularán para que naufragues, sino con el hierro de tu coraje.

lunes, 7 de enero de 2013

Empujar más fuerte

Pues claro que tienes dudas.

En todo proceso de creación de algo nuevo, todo, por definición, es... nuevo: no existe, no es, no está.

No sabemos si funcionará.

Y nos debilita la duda, la incertidumbre.

Nos asaltan los miedos, los terroríficos escenarios, la hecatombe vital.

Rompe ese límite.

Empuja más fuerte.

De la misma manera que entrenas tu cuerpo hasta el dolor, hasta el punto de resistencia, hasta el punto de agonía para subir, cada día, un punto tu estado físico, es vital doblegar la pereza, el miedo, la resistencia de tu mente.

Descansa si debes -- pero no eternices el descanso con el pretexto del esfuerzo supremo.

Necesitamos tu ímpetu, tu excelencia, tu arte, tu música, tu destreza, tu maestría, los acordes de tu melodía.

No nos los escatimes.

Los fuertes también tienen esos miedos.

No son fuertes porque no los tuvieran.

Ni siquiera son fuertes porque los superaron.

Lo son porque, aún así, continúan hurgando en sus nuevos-viejos miedos, en un nuevo duelo cara a cara diario, en el que o gana o... gana.

Pues no da espacio a que haya otra opción.

domingo, 6 de enero de 2013

12 meses

Escribe tus metas a 12 meses.

Desglósalas por cada mes, semana, día.

Identifica con quién necesitas trabajarlas.

Date premios por cada logro.

Ten un par de excelentes amigos, coaches, familiares que te sirvan de 'salvavidas' cuando te renquee el ímpetu. (Cuídales con cariño).

Establece indicadores de éxito: lo que no se escribe, no se mide; simplemente no existe.
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Ahora vuelve a la primera línea: establece tus metas.

Pero esta vez no te seas tan conservador: esas que has escrito sabías que podías conseguirlas con poco esfuerzo --- Así que multiplícalas por 2.

Deja las metas fáciles para los mediocres, los que te tacharán de inmodesto y, cuando las alcances, de arrogante: siempre habrá alguien haciendo ese ingrato trabajo de intentar trabarte hasta que dudes de ti mismo y sigas con ellos calentito en la misma saca de los mediopelo.

Hazles callar.

Tienes 12 meses.

sábado, 5 de enero de 2013

Puedes. Debes.

Por eso, precisamente, te da miedo:

Porque es desconocido.

Porque nunca lo has hecho antes.

Porque eres demasiado mayor.

Porque eres demasiado joven.

Porque te dicen que no vas a poder.

Porque no sabes cómo.


Precisamente por eso:

Debes hacerlo.

viernes, 4 de enero de 2013

No más espera

Halla el tiempo como sea.

Aunque tengas trabajo, comienza a hacer proyectos aparte, de lo tuyo (no necesariamente de lo que estudiaste, sino de aquello en que eres o puedes convertirte en un maestro), en tu tiempo libre.

Emprende así, sí: con riesgo cero o casi cero.

Genera ingresos.

Corrige el tiro.

Genera más ingresos.

Sigue corrigiendo.

Y después:

Escoge.

miércoles, 2 de enero de 2013

Tu batalla. Tu año.

Os deseo, nos deseamos, lo mejor para 2013, mientras nuestros ¿gobernantes? nos advierten que todavía habrá más tijera que meter.

La 'crisis' es un asunto macroeconómico, de los gobiernos, grandes corporaciones y banqueros que especulan sobre lo único que saben hacer bien: jugar al tenis con lo que los individuos, pequeños empresarios y autónomos generan cada día, agrandando esa pelota de dinero ajeno mientras se van quedando con miles de horas de esfuerzos, negociaciones con clientes, ventas difíciles, noches en vela, que cada uno de esos individuos se ha sudado en cada batalla, en cada trinchera.

No: me niego a la palabra 'crisis' - y más a la 'actitud' de crisis. Me niego a la resignación que cada vez está intimidando a más personas.

Levántate este año. Vela por ti. Vela por tu tribu. Vela por tu gente. Vela por el bienestar de tus clientes, por el éxito de lo que quieres, realmente, hacer con tu vida en este año.

Rebélate contra este acobardamiento al que nos quieren someter: 'apriétate el cinturón para que podamos rescatar' a los que hace tiempo llevan auto-inflándose como parásitos del trabajo real, de una economía real, de gente real, que aporta un valor real a su sociedad, a su gente.

Cuando la vida te arrincone, te empuje a la esquina, es cuando más fuerte debes empujar de vuelta.

Las mejores peleas del púgil suceden cuando está arrinconado y ya está harto de recibir golpes.

Saca tu fuerza. Lucha de vuelta. Demuéstranos, demuéstrales, que la 'crisis' no es tu batalla y, mucho menos, tu guerra.

Escribe bien grande tus metas para el 31 de diciembre de 2013. Planifica hacia atrás cómo lo vas a hacer. No cuentes con su ayuda, la del Estado del no-bienestar; no busques ayuda, de hecho: no la necesitas.

Ahora bien, apóyate y ofrece apoyo en esa gente que, como tú, vela por sus intereses *Y* los de los que creen en la cooperación, la co-laboración, la simbiosis, la sinergia, el todo-mayor-que-las-partes, el nosotros-más-que-el-yo-yo-y-yo.

Éxito para ti y los tuyos en 2013.

Trama tus logros. Muévete. Actúa. Coopera.

Y deja a los de siempre que sigan jugando a su Monopoly particular.

No es tu batalla.