jueves, 28 de febrero de 2013

Tiempo de no-decisión

Los seres humanos seremos pensantes.

Quizás, incluso, inteligentes.

Lo que raramente somos es racionales.

Tomamos decisiones en una fracción de segundo desde el subconsciente, de manera íntegramente emocional, y en función de nuestro equilibrio bioquímico a esa hora, cómo hayamos dormido, nuestros anhelos, nuestras frustraciones. Incluso dependiendo del día de la semana.

Esa decisión emocional (i-racional) posteriormente pasa al plano consciente (el córtex: lo que, se supone, nos hace inteligentes) y hallamos entonces las magníficas razones para 'validar' lo que, de todas formas, 'ya habíamos decidido' para que sea coherente con el concepto que tenemos de nosotros mismos ('seres inteligentes, racionales, pensantes').

Por eso, seamos humildes:

Pensemos, racionalicemos, escrutemos, reflexionemos profundamente cada decisión antes de abordarla.

Posiblemente solo conseguiremos perder el tiempo hasta que nos decidamos a dar el paso.

Eso sí: nos sentiremos mejor con nosotros mismos demostrándonos, una vez más, nuestra superioridad inteligente en el Reino Animal.
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Y mientras tanto, la Bella Oportunidad pasará de largo, aburrida de esperar, buscando un mejor pretendiente que la corteje.