domingo, 10 de marzo de 2013

Las Dos Motivaciones

Que los humanos seamos seres inteligentes no nos hace, necesariamente, racionales:
 
- Agarramos esa chocolatina justo al lado de la caja del supermercado aun cuando sabemos que ya tenemos demasiadas en el refrigerador.
 
- Gastamos en las vacaciones un 20% por encima del presupuesto que habíamos originalmente planificado (las fotos en el folleto, de veras, eran preciosas).
 
- Consumamos desprotegidos, cegados por la excitación, una noche loca con esa irresistible persona que acabamos de conocer en un bar de copas.
 
Pero no nos sintamos culpables: estamos diseñados de un modo menos racional de lo que nos gustaría creer. Es curioso que, por un mecanismo psicológico de proyección, creemos insultar a alguien cuando le tildamos de 'emocional' - como si los demás fuéramos androides.
 
En realidad, los Sapiens somos tan emocionales que estamos perpetuamente sujetos a la irracionalidad: alguien que no es, estrictamente hablando, 'yo', toma decisiones en una fracción de segundo tan pequeña que, para cuando nos queremos dar cuenta, nuestro cerebro consciente está ya buscando los modos de validar lo que aún no sabemos que ya hemos decidido: 'por una chocolatina más de postre tampoco pasa nada', 'nos merecemos esas vacaciones, ya devolveremos el crédito al banco' o 'pues claro que esta persona que voy a meter en mi cama está sana: se le ve en la cara'.
 
Ese 'alguien' es nuestro subconsciente.
 
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¿Cómo se vinculan estos aspectos con la motivación?
 
Para que una motivación sea efectiva (esto es, fructifique en algo sólido en el mundo real), debe nacer de lo más profundo de la estructura temperamental del individuo. Un ejemplo: aunque tengamos dinero, un día quizás podemos optar por estar motivados para cometer una travesura y hurtar una barra de pan cuando el dueño de la tienda no está mirando. Esto es una motivación externa y racional. Pero si lleváramos cinco días sin comer, ya no estaremos 'escogiendo' estar motivados: buscaremos el modo más rápido para comernos esa barra de pan y dos más si nos dejan. Esta es la motivación interna, emocional y, sí, irracional.
 
La motivación, cuando hablamos de emprender un proyecto, la única que consigue resultados, funciona de manera similar:

Nos puede inspirar utilizar retos externos para movernos a actuar (esto es lo que significa motiv-acción, motivos para actuar): dinero per se, estatus, poder, visibilidad.
 
Alternativamente, nos mueven determinadas no-razones (es decir, no son racionales, sino emocionales) que nacen del fondo de nuestro temperamento y que nos alinean con lo que realmente, realmente, realmente queremos hacer en la vida: seguridad, reto, pertenencia, integración, altruismo, servicio a otros, auto-realización.
 
Ambas son igualmente válidas y ambas igualmente potentes. De inicio.
 
Sin embargo, las metas raramente se consiguen 'de inicio': es necesario perseverar, frecuentemente a ciegas, ante una serie de obstáculos y crisis en las que, independientemente de los recursos que tengamos, muchas veces solo tendremos una motivación propia a la que aferrarnos.
 
Entendamos: la perseverancia aguanta pocos envites cuando la motivación tiene un foco externo. Al primer contratiempo llegamos a un acuerdo con nosotros mismos para 'tener' un poco menos de dinero, un poco menos de estatus, algo menos de poder.
 
No obstante, no estamos tan dispuestos a ceder en la consecución de aquellos proyectos que se nutren de una motivación genuinamente interna, pues atañen más directamente a nuestro 'ser' como individuos: si, pongamos, me realizo a través de la identificación con un grupo de personas, pues soy altamente sociable, poco bienestar profesional me reportará un trabajo solitario... por mucho poder, dinero y estatus (motivación externa) con el que venga ese puesto.
 
Cuestione pues si, acaso, la que usted cree que es su motivación es una mimesis de lo que se estila (aparentemente) en su entorno.

Identifique después cuáles son sus motivaciones reales y compárelas con las anteriores.
 
Si fueran coherentes tendrá ya hecho gran parte del trabajo.
 
Pero si no – será momento de volver a la mesa de diseño.

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Post de este mes en Avalon Red de Expertos. Más como esto, aquí.