domingo, 3 de mayo de 2015

¿Abandonar nuestros sueños? No es posible.

Hay muchas personas que parecen haberse olvidado de sus sueños, pero tú dices que no es tan fácil. No obstante, muchos dirán que no es realista seguir un sueño. ¿Crees que todos deberíamos luchar por los sueños, pese a las dificultades y a las circunstancias de cada uno? ¿Por qué? 

Vivimos en un mundo en el que, desde pequeños, se nos enseña a obedecer, a cumplir y acomodar las demandas de atención y objetivos de los que nos rodean: desde la familia, hasta los profesores, gobernantes o esposos. Pero somos esencialmente seres individualizados (que no individualistas, pues somos una especie social), cada uno con sus propias aspiraciones tan exclusivas como su ADN. 

Cuando un sueño se intenta tapar con paladas de convención social durante los primeros cuarenta años de vida, éste busca desesperadamente ser escuchado, y cumplido, en los siguientes cuarenta. Esta es parte de la explicación de las crisis en el ecuador de nuestras vidas, entre los 35 y los 45 años: es entonces cuando quizás no tenemos muy definido –aún- qué queremos, pero sí ya tenemos clarísimo lo que no queremos. 

Trabajar para nuestro propio proyecto es un factor de motivación tan potente, que no hay nómina que pueda hacerlo callar. 

Solo contamos con esta vida; no estamos aquí coreografiando un ensayo para otra. 

Si no trabajamos por nuestros sueños, nadie más lo hará.

[Del libro #TuMenteEsExtraordinaria - ¿Más como esto? 'Me gusta' en Facebook, aquí]