Austeridad. Es difícil anticipar cuándo vamos a necesitar un dinero por una emergencia… y es fácil pensar que, si vendiéramos esa super cámara digital, conseguiríamos el dinero que gastamos originalmente en su momento.
Ni de cerca. Merced a la depreciación, obsolescencia, desgaste de ese producto.
Antes de sacar la billetera, considera si *necesitas* o *quieres* lo que vas a adquirir. Y si es lo más económico para lo que necesitas de veras. Si consideras montar una empresa, particularmente al principio, hay que mirar donde va cada euro que tanto te ha costado ahorrar o pedir prestado.
Un cliente empleado se queja de que en una iniciativa que llevaba en su tiempo libre en una asociación con una empresa de turismo, esta última no le daba ni un despacho: solo una mesa, silla y ordenador.
‘Claro’, replico. Quien llevaba la empresa usaba cada céntimo para expandirla, para hacer lo que siempre tenía en mente: hacerla crecer para… venderla a una empresa mayor. Y, de paso, hacer una buena pasta por el camino, como así ha sido.
He visto despachos nada lujosos de emprendedores muy exitosos (algunas salas parecían ratoneras), porque para ellos es más importante reinvertir en su negocio que en aparentar estatus. Para estatus ya están los despachos de madera noble de las grandes corporaciones con ejecutivos con nóminas millonarias para un desempeño mejor o peor.
Ah, el estatus. Cómo gusta. Sobre todo para intentar que lo vea el vecino. 'Pues yo, más' que decíamos de (no tan) pequeños.
Es un buen hábito vivir un poco por debajo de nuestras posibilidades. Para vivir por encima siempre tendrás un banco en tu calle que te preste el dinero… o una empresa de reunificación de deudas o de préstamos inmediatos a tipos de interés por los que quemaban a la gente en la Edad Media por usureros.
Ahorrar para invertir es más fructífero a largo plazo (¿acaso la vida no es más una maratón que una carrera de 100 metros lisos?). Ejemplo: ahorras 100 y pides prestado 200. Mueves esos 300 en una inversión que te rente un 10% anual. Tras 4 años recuperas tu 100 inicial como interés de tu inversión y ya puedes volver a moverlo, mientras los 200 prestados se van pagando solos… y generándote un rédito. Los números son simplistas, cierto, pero la idea queda clara.
Y, lo dicho: austeridad.
Aunque no esté de moda.
Por de pronto, por si el Euribor sigue asomando los colmillos.
Coaching || Motivación || Emprender || Resiliencia || Mente || Educación || Éxito ||
viernes, 29 de junio de 2007
domingo, 24 de junio de 2007
Invirtiendo en ti (I): Formación
Aprovecha toda la formación que te dé tu empresa, sea ‘reglada’ (cursos) o ‘on the job’, o sea, currando.
De la primera, como especialista, ya te anticipo lo que vas a aprender:
Nada.
Ojo, no digo que sea una pérdida de tiempo. Digo que no vas a ‘aprender’ nada, ya que ‘aprender’ implica interiorizar e integrar en nuestro bagaje una manera (o muchas) de conseguir determinados resultados. En ese sentido, mientras no ‘hagamos’ algo, realmente nunca lo aprenderemos. Simplemente lo memorizaremos, entenderemos, racionalizaremos, comprenderemos.
Pero solo es haciendo cuando realmente se aprende. Aunque saquemos matrícula de honor.
A mí me explicaron una manera de invertir. Y lo entendí. Perfectamente.
Pero hasta conseguir un primer éxito, y hasta ‘conseguir’ un primer disgusto, no saqué la lección.
Eso solo lo puede aprender uno por sí mismo. Haciendo.
Hay dos tipos de esa formación ‘reglada’ que puede abrir muchas puertas a valiosos aprendizajes: técnicas (lo más ‘duro’: a hacer un análisis de inversiones, a llevar una contabilidad, a programar un software…); o de competencias (lo más ‘blando’: a negociar, trabajar en equipo, liderazgo…).
Participa en todas las formaciones que puedas: nunca sabes donde (y cuando) las vas a necesitar. Pero sobre todo, empléalas ‘on the job’: practica, practica, practica.
Y si la empresa no te ofrece esas opciones, busca en el mercado a quien te proporcione lo que necesitas para tus propios planes de futuro. En mi caso, mi primer curso de inversión en inmobiliario lo hice tomándome días de vacaciones mientras trabajaba por cuenta ajena y pagándolo de mi bolsillo.
La formación te debe producir un retorno (y el aprendizaje, al ser relativamente intangible, es difícil cuantificar) para tu futuro financiero. Sea el que sea el retorno que para ti sea importante.
Con buen criterio, será una de las mejores inversiones que podrás hacer con tu tiempo, energía, dinero.
Ya tendrás tiempo de recuperar esas vacaciones holgadamente.
De la primera, como especialista, ya te anticipo lo que vas a aprender:
Nada.
Ojo, no digo que sea una pérdida de tiempo. Digo que no vas a ‘aprender’ nada, ya que ‘aprender’ implica interiorizar e integrar en nuestro bagaje una manera (o muchas) de conseguir determinados resultados. En ese sentido, mientras no ‘hagamos’ algo, realmente nunca lo aprenderemos. Simplemente lo memorizaremos, entenderemos, racionalizaremos, comprenderemos.
Pero solo es haciendo cuando realmente se aprende. Aunque saquemos matrícula de honor.
A mí me explicaron una manera de invertir. Y lo entendí. Perfectamente.
Pero hasta conseguir un primer éxito, y hasta ‘conseguir’ un primer disgusto, no saqué la lección.
Eso solo lo puede aprender uno por sí mismo. Haciendo.
Hay dos tipos de esa formación ‘reglada’ que puede abrir muchas puertas a valiosos aprendizajes: técnicas (lo más ‘duro’: a hacer un análisis de inversiones, a llevar una contabilidad, a programar un software…); o de competencias (lo más ‘blando’: a negociar, trabajar en equipo, liderazgo…).
Participa en todas las formaciones que puedas: nunca sabes donde (y cuando) las vas a necesitar. Pero sobre todo, empléalas ‘on the job’: practica, practica, practica.
Y si la empresa no te ofrece esas opciones, busca en el mercado a quien te proporcione lo que necesitas para tus propios planes de futuro. En mi caso, mi primer curso de inversión en inmobiliario lo hice tomándome días de vacaciones mientras trabajaba por cuenta ajena y pagándolo de mi bolsillo.
La formación te debe producir un retorno (y el aprendizaje, al ser relativamente intangible, es difícil cuantificar) para tu futuro financiero. Sea el que sea el retorno que para ti sea importante.
Con buen criterio, será una de las mejores inversiones que podrás hacer con tu tiempo, energía, dinero.
Ya tendrás tiempo de recuperar esas vacaciones holgadamente.
Etiquetas:
educación,
emprender y trabajo,
estudios,
motivación,
recursos humanos
lunes, 18 de junio de 2007
Entrevista en 'Expansión & Empleo'
Entrevista con Gregory Cajina en la edición digital de 'Expansión & Empleo' (14 de junio), acerca de las ventajas y desventajas de trabajar por cuenta ajena o propia. Para leerla, haz clic aquí.
Etiquetas:
medios y público
miércoles, 13 de junio de 2007
¿(Des)Lealtad a una empresa? ¿(Des)Lealtad a uno mismo?
Empresa de auditoría. Se decide desvincular a un individuo por falta de ‘compromiso’ con la empresa. Su error: quejarse (con firmeza pero con elegancia) ante los cambios de última hora que le obligaban a modificar las vacaciones que tenía reservadas (y aprobadas por su jefe) desde hacía meses. Y no había, objetivamente, razón alguna para tal urgencia – menos aún porque se cercioró de dejar las cosas bien atadas. Allá que te vas, Estatuto de los Trabajadores.
Banco internacional. Se despide a una más que competente mujer perteneciente a un Comité Directivo tras solicitar (y ser aprobado) que las reuniones del CD tuvieran lugar por la mañana para poder asistir una vez se le hubo concedido la reducción de jornada por maternidad. No solo no se respetó ese acuerdo, sino que comenzaron a organizar las susodichas reuniones a partir de las 8 de la tarde de los viernes. Se la despidió por falta de ‘flexibilidad’.
Universidad. Se decide despedir a una persona por ‘deslealtad’. Su pecado: aprovechar que la residencia de estudiantes tenía ‘overbooking’ para adquirir una propiedad (un chalet – cuando los precios aún eran permisivos) y ofrecérsela en alquiler a los chavales que no pudieron acceder a la residencia. Una manera adicional de generar ingresos más allá de la nómina. Incluso se la criminalizó por ‘competencia desleal’ (una empresa de 70 millones anuales de facturación y una residencia saturada x 2 contra una persona con una nómina de 24.000€ brutos al año. Decididamente peligroso para sus intereses).
Cada día se produce una ingente cantidad de libros, seminarios, metodologías, cursos y herramientas para ‘tener mejores empleados’, ‘alinear las motivaciones de la totalidad de la organización’, ‘evaluar el compromiso con la empresa’, etc.
No me extraña: no hay nada más difícil que intentar ‘alinear’ (¿o es ‘alienar’?) a individuos con sus propias aspiraciones, deseos, preocupaciones para que ‘acaten’ (oh, perdón, quiero decir ‘ejecuten con diligencia profesional’) las órdenes de otro que está exactamente igual que él, pero con mayor nómina.
Mi experiencia (propia y contrastada con unos cuantos profesionales): es im-po-si-ble que una persona tenga su corazón en la empresa de otro a largo plazo. Antes (hace apenas unos años), hasta tendría su sentido: la empresa correspondía al esfuerzo del empleado en un círculo semi-virtuoso.
Hoy es, francamente, raro.
Tengo un amigo que, por defecto, desconfía incluso de los cazatalentos… a fin de cuentas, argumenta, ¿por qué oscura razón debería tener una empresa dificultad de encontrar cómo cubrir los puestos de personas que, se entiende, optan por alternativas profesionales fuera de esa empresa?
___________________________________
Personalmente, creo que la primera lealtad que debe haber es hacia uno mismo. Naturalmente, eso no quiere decir que le mandemos al jefe a tomar viento (que seguro que hay más de uno que lo está pidiendo).
No por ahora, al menos.
En lo que invertimos nuestro tiempo trabajando para otro en conseguir cinco cosas:
Banco internacional. Se despide a una más que competente mujer perteneciente a un Comité Directivo tras solicitar (y ser aprobado) que las reuniones del CD tuvieran lugar por la mañana para poder asistir una vez se le hubo concedido la reducción de jornada por maternidad. No solo no se respetó ese acuerdo, sino que comenzaron a organizar las susodichas reuniones a partir de las 8 de la tarde de los viernes. Se la despidió por falta de ‘flexibilidad’.
Universidad. Se decide despedir a una persona por ‘deslealtad’. Su pecado: aprovechar que la residencia de estudiantes tenía ‘overbooking’ para adquirir una propiedad (un chalet – cuando los precios aún eran permisivos) y ofrecérsela en alquiler a los chavales que no pudieron acceder a la residencia. Una manera adicional de generar ingresos más allá de la nómina. Incluso se la criminalizó por ‘competencia desleal’ (una empresa de 70 millones anuales de facturación y una residencia saturada x 2 contra una persona con una nómina de 24.000€ brutos al año. Decididamente peligroso para sus intereses).
Cada día se produce una ingente cantidad de libros, seminarios, metodologías, cursos y herramientas para ‘tener mejores empleados’, ‘alinear las motivaciones de la totalidad de la organización’, ‘evaluar el compromiso con la empresa’, etc.
No me extraña: no hay nada más difícil que intentar ‘alinear’ (¿o es ‘alienar’?) a individuos con sus propias aspiraciones, deseos, preocupaciones para que ‘acaten’ (oh, perdón, quiero decir ‘ejecuten con diligencia profesional’) las órdenes de otro que está exactamente igual que él, pero con mayor nómina.
Mi experiencia (propia y contrastada con unos cuantos profesionales): es im-po-si-ble que una persona tenga su corazón en la empresa de otro a largo plazo. Antes (hace apenas unos años), hasta tendría su sentido: la empresa correspondía al esfuerzo del empleado en un círculo semi-virtuoso.
Hoy es, francamente, raro.
Tengo un amigo que, por defecto, desconfía incluso de los cazatalentos… a fin de cuentas, argumenta, ¿por qué oscura razón debería tener una empresa dificultad de encontrar cómo cubrir los puestos de personas que, se entiende, optan por alternativas profesionales fuera de esa empresa?
___________________________________
Personalmente, creo que la primera lealtad que debe haber es hacia uno mismo. Naturalmente, eso no quiere decir que le mandemos al jefe a tomar viento (que seguro que hay más de uno que lo está pidiendo).
No por ahora, al menos.
En lo que invertimos nuestro tiempo trabajando para otro en conseguir cinco cosas:
- Formación
- Ahorros
- Contactos
- Experiencia
- Tiempo
Eso sí: con integridad. Nada de aprovecharnos de la empresa para la que trabajamos (y que nos da de comer). Hablo de aprovechar nuestro tiempo mientras estamos en esa empresa.
Es una buena lección si finalmente construimos nuestra propia empresa, ya que una de las cosas que habremos de hacer es atraer el talento necesario… que se marchará si no somos lo suficientemente hábiles para retenerlo, con todo el inmenso coste que eso supone: coste de selección, de formación descapitalizada, de incorporación de un sustituto, o de perderlo ante un competidor, entre otros. Una broma, vamos.
Lo vemos en los próximos días.
Etiquetas:
emprender y trabajo,
motivación,
recursos humanos
'De Empleado a Millonario' en 'El País' (Negocios)
Etiquetas:
medios y público
'De Empleado a Millonario' en las noticias de la CEC
Etiquetas:
medios y público
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

