jueves, 10 de junio de 2010

La palabra más dura


Vuelvo a viajar, y me vuelvo a fijar en tantos (proto)tipos en traje caro, móvil 5ª generación, edad aparente una década por encima de la biológica y cara híbrida entre sobreocupado-e-importante. Uno de ellos hablaba lo suficientemente alto por su móvil como para que nos enteráramos todos en la sala de espera de lo vital de su labor como decisor en su empresa. Según cuelga la llamada, se ve sutil pero claramente como su estado de ánimo se va a un nivel sub-cero... los ojos se le comienzan a humedecer y su acompañante (supongo que su pareja) le coge la mano mientras musita 'no puedo', 'no puedo'...
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No nos damos tiempo para sentarnos con la perspectiva, la distancia, para cuestionarnos si lo que hacemos es lo que queremos hacer y, lo más importante, para decidir lo que realmente queremos hacer... y aquello en lo que no queremos que se convierta nuestra vida. Andamos demasiado atareados (en inglés, busyness -'ocupado'- vs. business)

No nos damos tiempo para aceptar un 'sí' que despeje el camino. Para que se materialice lo que esta (sí) decisión implica, es necesario soltar lastre - descargarse la mochila con las piedras de lo que nos dijeron otros que debíamos cargar.

Con lo difícil que es decir, simplemente, 'no'.

¿Verdad?

No.

Practícalo.

Es una de las frases completas más liberadoras que existen.