sábado, 12 de enero de 2013

Valor añadido

Emprender, antes de nada, y sobre todo, es un servicio a otros.

La gente solo paga cuando el valor (utilidad, placer, uso, satisfacción, resolución) que les aporta algo que les ofreces es superior al coste ('dolor') de tener que deshacerse del dinero (precio) que cuesta tu ofrecimiento.

No consiste en 'vender'; consiste en ofrecer una respuesta, solución, a tu gente. [¿En cuanto los llamamos 'clientes' dejan de ser personas para comenzar a ser 'fuentes de dinero'?]

Haz lo que debas hacer, de manera excelente; ofrece mayor valor que nadie... pero no necesariamente 'vivas' de ello. Al menos no por ahora -- mientras puedas.

¿Que esto implica 'apretarse el cinturón' al principio? - Pues claro. Todo el mundo puede montar una empresa con medio millón líquido en el banco.

Lo más importante: que tu idea se alinee con quien eres. Habrá momentos muy muy duros, de considerar el abandono incluso.

Si no te gusta lo que haces, ni por todo el dinero del mundo podrás comprar un solo gramo de tu realización como individuo.

He ahí el equilibrio.

Y la decisión.