domingo, 16 de enero de 2011

Relaciones de Pareja

La acepción 'clásica' de pareja quizás haya pasado a mejor vida sin siquiera nosotros habernos dado cuenta.

El bombardeo que veo (¿vemos?) acerca de las relaciones de pareja, sea a través de los medios o a través de la replicación en la sociedad de los (?) valores (?) de una pareja actual, cada vez se destina a jóvenes más... jóvenes.

Hoy, un pre-pre-adolescente ya se permite navegar solo por las redes sociales, mantener relaciones, actuar 'como si' ya fuera un/a adulto/a, sin aprender a vivir con uno mismo, deseando el máximo de libertades sin asumir las responsabilidades asociadas en el paquete. Se busca pareja como ideal de vida, supuestas 'medias-naranjas vitalicias' (a ver, que somos más de 6 mil millones de medias-naranjas y la trigonometría también se aplica...), a las que volcarles la responsabilidad sobre nuestra emocionalidad, intimidad, capacidad de decisión, autoridad sobre uno mismo. Quizás, incluso, para huir, precisamente, de uno mismo.

Francamente, sospecho que no existe la relación única y vitalicia, mutuamente enriquecedora y que desarrolle los tres componentes (expuestos por Sternberg) del llamado 'amor' (bioquímica, vamos): compromiso, intimidad y pasión (erotismo). Más bien considero que 'el amor de mi vida' es algo un poco menos marketinero: 'el amor de-este-momento-de-nuestras-vidas-y-solamente-hasta-que-veamos-que-no-podemos-aprender-más-con-el-apoyo-del-otro)

En muchos, muchísimos casos, las relaciones acaban siendo mantenidas para preservar... la relación. En otras palabras: la relación no existe para nutrir, expandir, desarrollar, a los individuos que la componen, estando al servicio de ambos, sino que los individuos cercenan sus libertades (¿alguien ha dicho celos?) en pos de la satisfacción de las creencias 1) de que 'hay que estar en pareja'; 2) que hay que mantenerla a toda costa y coste; y 3) que la otra persona es la fuente de toda nuestra dicha.

Discrepo. Es más, discrepo vehementemente. 1) No, no es necesario estar en pareja para ser dichoso, particularmente cuando esta se mantiene solo para... seguir manteniéndose (al igual que una gran empresa acaba existiendo solo para, em, seguir existiendo, no para satisfacer a su mercado). 2) Mantener esa relación que ya está agotada, o que se ha tornado tóxica, cáustica; o que, simplemente, es incompatible, suele acabar en un gran trauma emocional o físico porque el individuo, el yo, de cada miembro pugna por manifestarse en su esplendor... solo para chocar de bruces contra la realidad del veto de/a/por el otro. 3) Si nuestro paquete genético, educación, experiencias son completamente únicas, si nuestras vivencias solo pueden ser aprendidas por uno mismo... sospecho que depender de otro para nutrir (íntegramente) nuestra dicha solo puede llevar al desastre.

Proceso similar al que se da cuando uno confía su 'dicha' profesional al empleo por cuenta ajena.

O su descubrimiento espiritual a una adscripción religiosa.

O su necesidad de vínculo a las seis horas al día en las redes sociales de internet, con 500 amigos (?).

No: la relación de pareja es otra cosa.

Un buen amigo me comentaba que su pareja 'no le dejaba' (la expresión es mía) emplear ciertas frases (inocuas - incluso razonablemente neutras para una persona sensible) en su manifestación de desacuerdo.

Cohiba la comunicación y lo que hace es cohibir el pensamiento del que comunica.

Reprima su pensamiento y lo que está haciendo es juzgar su mismo Ser.

Nadie tiene ese derecho.

Salvo que se le conceda.