lunes, 21 de noviembre de 2011

Simplificar

Simplifique su vida todo lo que sea posible.

Y cuando la haya simplificado todo lo posible, simplifíquela más aún.

Elimine todas aquellas cosas, tareas, compromisos que absorben su tiempo, su dinero, su energía y no le reportan nada.

Tache de la agenda aquellas actividades que no le añaden a usted ningún valor pero que hace por hábito, por pereza en cambiar, por la inquietud que pueda suponer que, de repente, tiene tiempo para usted solo y para estar solo: tomar tiempo para dar un paso atrás y ver el cuadro desde una distancia le permite a uno volver a acercarse y pulir los detalles del paisaje.

Despida y deséeles lo mejor a las personas que le roban su ánimo, sus horas, su motivación. Libere espacio para nuevas personas que le aporten y a las que pueda aportar. Todos tenemos una puerta de entrada y de salida en la vida de otros en la que el intercambio de momentos vitales otorga mutuos aprendizajes, vivencias, experiencia... sabiduría.

La vida ya nos arroja suficientes razones, retos, obstáculos, metas para tenernos entretenidos un buen rato.

No la saturemos más con lo superfluo.