jueves, 26 de marzo de 2009

Hipotecas y... Divorcios (por qué los hombres llevamos las de perder)

Parejita feliz, se casa, se hipoteca, tienen hijos y son felices... hasta que dejan de serlo. Entonces, en general, el señor ex-casado debe abandonar su casa, si bien debe seguir pagando la mitad de la hipoteca por una casa en la que no vive... mientras su ex-señora, en fin, en muchas ocasiones mete a otro señor por la puerta.

Caso: hipoteca de 900€ al mes de un matrimonio con dos hijos. Se separan. Juez establece que cada uno debe pagar 450€/mes por la hipoteca. Eso sí: el tipo debe salir de la casa y buscarse la manera de vivir en un alquiler (si puede) mientras su señora se queda con la casa (y la tele - ojo, que lo de dentro también se lo queda). Así, hasta que alguien decida que es hora de venderla en cuyo caso, si no hay acuerdo, el Juez debe subastarla y todo el mundo pierde.

Alternativa: si la casa son 900€/mes, eso quiere decir que el alojamiento de las tres personas que viven dentro (madre y dos hijos) es de 300€ por persona/mes. El padre, por supuesto, debe compartir el pago del techo de sus hijos... pero no el de su ex-esposa. Vamos, entiendo que eso también queda englobado en la Igualdad famosa de derechos. ¿O es que acaso el padre le pide a su ex-mujer que le pague el alquiler prorrateado de los fines de semana en los que los hijos están con él?

Luego si el alojamiento de los dos hijos es de 600€, se debe dividir por dos - quedando por tanto cada progenitor responsabilizado de pagar 300€/mes (y ahorrándose el padre por tanto la diferencia entre lo que el Juez dice y lo que parece más razonable: 450€ - 300€ = 150€ de ahorro al mes para él - y mayor coste para ella que, al solicitar la custodia de los vástagos, y la casa, sabía a lo que atenerse).

Eso sí: a la hora de vender, en tanto en cuanto la mujer ha aportado más a la inversión de la casa desde el momento de la separación, tanto más, prorrateado, debe ser el retorno financiero que ella reciba. Faltaría más.

Todos ganan: la mujer a largo plazo (mayor colchón financiero). El hombre a corto (rehacer su vida lo antes posible). Los hijos (menos discusiones de sus padres por el dinero).